Un restaurante agradable

La apariencia de rusticidad de las paredes de mampostería, de las contraventanas de madera o de las sillas de forja queda compensada con la cálida iluminación, las mesas vestidas hasta los pies o la vajilla contemporánea, detalles que lo hacen agradable y acogedor. Digamos que el entorno arropa. También la carta cumple su función: es corta pero está bien equilibrada y permite elegir la mayoría de los platos en medias raciones de buen tamaño. — Raquel Castillo

Recogemos una reseña publicada en Metrópoli donde hablan de El Viejo Fogón así:

[…] La apariencia de rusticidad de las paredes de mampostería, de las contraventanas de madera o de las sillas de forja queda compensada con la cálida iluminación, las mesas vestidas hasta los pies o la vajilla contemporánea, detalles que lo hacen agradable y acogedor. Digamos que el entorno arropa. También la carta cumple su función: es corta pero está bien equilibrada y permite elegir la mayoría de los platos en medias raciones de buen tamaño. […]

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